domingo, 23 de enero de 2011

Vientres de alquiler


Hollywood, paraíso de los vientres de alquiler (El pais)
Las estrellas se apuntan a la moda de la maternidad sustitutiva
Ser estrella no garantiza obviamente la fertilidad. Ya lo dijo bien claro Emma Thompson: son muchas las parejas de cine que se suman "a las miles y miles" que no pueden tener hijos de manera natural. Y este año recién estrenado, las cosas no tienen pinta de cambiar. La temporada ha comenzado con una inusual ola de nacimientos mediante madres de alquiler.
Nicole Kidman y Keith Urban prefirieron eliminar la palabra madre para hablar de "la portadora de la gestación" al anunciar el nacimiento de su nueva hija, Faith Margaret. La pequeña nació el 28 de diciembre en Nashville, pero a los ojos del público llegó al mundo justo horas después de que Kidman, de 43 años, hiciera otra de sus entradas triunfales, guapa y sin ninguna curva fuera de lugar, en la última edición de los Globos de Oro. Quizá por esta frialdad en el anuncio, despojando a la madre natural no solo de cualquier derecho sino incluso del nombre, o porque para el resto de los australianos (país donde Kidman se crió) la adopción mediante una madre de alquiler quedará prohibida en marzo, la llegada del bebé al hogar de los Urban ha levantado polémica.
El mismo escándalo con el que llegó al mundo cuatro días antes el pequeño Zachary Jackson Levon, hijo de Elton John y su esposo, David Furnish. Ambos contribuyeron genéticamente al nacimiento de este bebé que fue gestionado gracias al Centro de Paternidad Sustitutiva, en California, y con una donante del óvulo diferente de la mujer que "alquiló" su vientre. Pero en este caso la polémica viene por la edad de ambos padres, el cantante tiene 63 años y su pareja, 48.
Moteles para bebés
Estos son solo los dos ejemplos más recientes de una moda demasiado afincada como para que la polémica haga mella. EE UU, y en especial California, es el principal destino para aquellos que buscan un vientre de alquiler gracias a una legislación que incluso permite que se publiciten estos servicios. El precio varía aunque la media es de 150.000 euros de los que un 20% está destinado a la madre contratada y el resto a facturas médicas y legales en una transacción donde la madre puede pasar a formar parte de la nueva familia o, como ocurre generalmente, cede todos sus derechos sobre el recién nacido.
Son tantas las estrellas que han concebido a sus hijos mediante el uso de servicios de paternidad sustitutiva que en California ya se habla, no sin ironía, de los vientres de alquiler como moteles para bebés. Nacimientos recientes en esta línea son los hijos de Neil Patrick Harris y su pareja, David Burtka, y Sarah Jessica Parker y Matthew Broderick, que aumentaron su familia hace 18 meses con las pequeñas Marion y Tabitha, nacidas de Michelle Ross con el material genético de los actores. Y hay nuevos candidatos, como Jennifer Aniston o Ricky Martin, quien, tras los gemelos Matteo y Valentino, concebidos con su esperma en el útero de una madre de alquiler, ha dicho que quería aumentar su prole con una niña de la misma forma.


COMPRO BEBÉS (EPEN)
¿Somos conscientes de la cantidad de madres cortadas que deja la maternidad subrogada? ¿Nos preguntamos alguna vez qué efectos puede tener para el bebé comenzar su vida en un útero prestado? Seguramente no todos los casos son iguales y no queremos generalizar, pero ante la avalancha de noticias al respecto nos llegan también muchas reacciones.
Merche nos envía esta reflexión:
Quiero ser padre. Mejor dicho, quiero ser madre. Digo, quiero ser madre y padre. Bueno, que lío, y que más da, en realidad lo que yo quiero es tener un bebé. Un bebé al que amar y mimar y del cual presumir. Quiero ser madre y padre de un bebé que sea mío. Vamos que no quiero uno de esos que aparecen abandonados en los basureros del tercer mundo, porque entonces no sé parecerá a mi. Voy a querer tanto a mi bebé que quiero darle lo mejor de mí: mis genes. Y si no son mis genes los de alguien parecido a mí. Así que no voy a adoptarlo.
Tampoco voy a embarazarme porque no tengo útero; no voy a embarazarme porque sí tengo útero pero tengo 47 años; mejor dicho, no voy a embarazarme porque si tengo útero y tengo 41 años pero no quiero engordar...Total, que más da. Yo quiero un bebé mío y lo quiero tanto tanto que lo voy a comprar. Veamos. Buscaré una pobre mujer que lo
quiera engendrar. Le pagaré. Le pediré que lo lleve en su vientre unos cuantos meses, que le cuide y que le hable como si fuera su bebé.
Luego, cuando mi bebé salga...¿como haré? Ah, ya lo sé: pediré que me lo den un día que me venga bien. Eso, así será más fácil. Pediré que le rajen el vientre a la mujer que lo gestó y que me lo den directamente. Borraré su nombre de todos los archivos y pediré que firme su renuncia eterna a contactar con mi bebé. Da igual que rajándole la tripa tenga cuatro veces más posibilidades de morir que si pare a mi bebé. Yo quiero tanto a mi bebé que prefiero que salga
por la tripa el dia que a mí me viene bien. No dejaré que mi bebé le vea, asi tendrá menos dudas de que yo soy su mamá y su papá. Tampoco dejaré que nadie le de leche de madre, no vaya a confundirse después de todo.
¡Ay, cuanto quiero a *MI* bebé!

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